MANIERISMO Y BARROCO EN VENECIA
El fenómeno cultural más
importante de todo este tiempo fue el llamado barroco. Es en
referencia a é1 que se da con frecuencia el nombre de período
barroco al comprendido entre mediados del siglo XVI y principios del
XVIII. Frente al Renacimiento, el barroco es el producto de una sensibiliclad y
una actitud cultural distintas. Los orígenes del barroco hay que buscarlos,
como los del Renacimiento, en Italia. Ya durante el siglo XV, los maestros y
artistas italianos, aunque mantuvieron los cánones de los maestros
renacentistas como un ideal artístico indiscutible, habían ido, a la vez,
tomándose la libertad de reordenar los elementos y los temas para dar así a la
obra. una mayor personalidad y una expresión más propia dentro de los
considerados cánones de la escuela, o manera.
La tensión artística a
que llevó, de una gran artificiosiclad sobre la base de una serenidad clásica,
con líneas 1ógicas y geométricas muy definidas, recibió el nombre
de manierismo, que es la característica más importante de todo el
arte a lo largo del siglo XVI.
Como un desarrollo y, al mismo
tiempo, en oposición al manierismo se desarrolló en Roma, durante la segunda
mitad del siglo XVI, el estilo barroco, término que, aunque aplicable
primeramente a las artes visuales, arquitectura, escultura y pintura, se usa
con frecuencia también con referencia a las artes literarias y a la música. Con
abandono completo de la serenidad típicamente renacentista, el barroco deriva
hacia una agitación, tanto intelectual como sensual, que pretende dar cauce a
todos los sentimientos. Esta agitación se manifiesta en una inclinación hacia
la exageración de lo suntuoso y recargado, que es característica fundamental de
este movimiento. Con su afán de reinterpretar los temas renacentistas, el
barroco abandona las reglas y la circunspección buscando sobre todo la
intensificación, la exaltación de la realidad. Por ello se mezclan en é1
elementos realistas con otros claramente idealizantes.

Opinión Personal
ResponderEliminarEs el momento en que se pierde lo más propio del clasicismo y la belleza clásica: proporciones, armonía, serenidad, equilibrio.
El manierismo es subjetivo, inestable. Los artistas se dejan llevar por sus gustos, alejándose de lo verosímil, tendiendo a la irrealidad y a la abstracción. Se prefiere, en escultura sobre todo, la línea o figura serpentinata, en que las figuras se disponen en sentido helicoidal ascendente.