miércoles, 11 de mayo de 2016

LA ILUSTRACIÓN

La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual europeo (especialmente en  Francia  e  Inglaterra)  que se desarrolló desde fines del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. 


Fue denominada así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces.


Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. 


La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará neoclasicismo.

REVOLUCIÓN DE LAS ARTES

Introduccion 

Arte y revolución (en alemán: Die Kunst und die Revolution) es una largo ensayo escrito por el compositor Richard Wagner y publicado originalmente en 1849. En él se exponen algunas de sus ideas básicas sobre el papel del arte en lasociedad y la naturaleza de la ópera.


EL ESTILO NEOCLASICO

La arquitectura neoclásica es un estilo arquitectónico que produjo el movimiento neoclásico que comenzó a mediados del siglo XVIII, por una reacción contra el estilo barroco de ornamentación naturalista así como por el resultado de algunos rasgos clasicistas nacidos en el barroco tardío. Se prolongó durante el siglo XIX, confluyendo a partir de entonces con otras tendencias, como la arquitectura historicista y el eclecticismo arquitectónico. Algunos historiadores denominan el periodo de la arquitectura neoclásica de la primera mitad del siglo XIX como clasicismo romántico, a pesar del oxímoron (oposición de términos), dado que, además de coincidir en el tiempo con el romanticismo, estilísticamente comparte rasgos con la estética romántica, al añadir cierta expresividad y espíritu exaltado a la sencillez y claridad de las estructuras clásicas grecorromanas.



Factores fundamentales que influyeron en la creación de la arquitectura neoclásica fueron los determinantes en el contexto político, social y económico de la época, en que se incluyen destacadamente la Revolución Industrial, la crisis del Antiguo Régimen, la Ilustración, el enciclopedismo, la fundación de las Academias, el despotismo ilustrado, etc.







EL ESTILO ROMÁNTICO

El prólogo a la segunda edición de las Baladas líricas (1800), escrito por los poetas ingleses William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge, se considera el manifiesto literario del romanticismo. En él se destaca la importancia del sentimiento y la imaginación en la creación poética y se rechazan las formas y los temas literarios convencionales. De este modo, en el desarrollo de la literatura romántica de todos los países predomina la imaginación sobre la razón, la emoción sobre la lógica y la intuición sobre la ciencia, lo que propicia el desarrollo de un vasto corpus literario de notable sensibilidad y pasión que antepone el contenido a la forma, estimula el desarrollo de tramas rápidas y complejas y se presta a la fusión de géneros (la tragicomedia y la mezcla de lo grotesco y lo sublime), al tiempo que permite una mayor libertad estilística.


Las convenciones clásicas, como las famosas tres unidades de la tragedia (tiempo, espacio y acción), cayeron así en desuso, y la creciente demanda de lirismo y espontaneidad, cualidades que los seguidores del romanticismo encontraron en la poesía popular y los romances medievales, generó un enorme rechazo de la regularidad métrica, la rigidez formal y otros aspectos de la tradición clásica.

 En la poesía inglesa el verso libre sustituyó al pareado que dominó la poesía del siglo XVIII. Los primeros versos del dramaHernani (1830), obra del gran escritor romántico francés Victor Hugo, se alejan de las normas de versificación francesas del siglo XVIII, mientras que en el prefacio a su Cromwell (1827), un documento crítico de gran importancia en sí mismo, Hugo no sólo defiende su ruptura con la estructura dramática tradicional, sino que justifica además la introducción del elemento grotesco en el arte. Los escritores románticos sustituyeron también a los héroes universales de la literatura dieciochesca por héroes más complejos e idiosincrásicos. Gran parte del teatro, la novela y la poesía romántica se entregan a la celebración del "hombre corriente" de Rousseau.


Los grandes temas románticos

Con la difusión del movimiento romántico a los demás países de Europa, ciertos temas y actitudes, a menudo entremezclados, se sitúan en el centro de las preocupaciones de los escritores del siglo XIX.

Anarquismo


Gran parte de los movimientos libertarios y abolicionistas de finales del siglo XVIII y principios del XIX tienen su origen en conceptos de la filosofía romántica como pueden ser el deseo de liberarse de las convenciones y la tiranía, y el gran valor de los derechos y la dignidad del ser humano. Del mismo modo que los temas racionales, formales y convencionales característicos del neoclasicismo estaban abocados al rechazo, los regímenes autoritarios que favorecieron y auspiciaron este movimiento hubieron de enfrentarse inevitablemente a importantes revueltas populares. La política y los temas sociales fueron claves en la poesía y la prosa románticas en todo el mundo occidental, y fructificaron en documentos humanos, notables por su vigor y su vigencia en el mundo actual. El año de 1848 estuvo marcado en Europa por el estallido de graves revueltas políticas, y la corriente romántica fluyó con fuerza en Italia, España, Austria, Alemania y Francia.



jueves, 14 de abril de 2016

EL MUNDO ANTIGUO
GÉNESIS DE LAS ARTES

El impulse Creador

Desde que existe consciencia (e inconsciente) en nuestra historia, el ser humano ha venido generando representaciones de todo tipo en las que, de forma intencionada o no, su cultura y forma de vivir han quedado plasmadas para la admiración, la significación, el sentido, o la simple necesidad de expresión.

En ellas, además de las intenciones o impulsos iniciales que les han dado vida, han quedado registrados tipos e inquietudes que revelan la naturaleza mítica del ser humano de forma que hoy en día podemos sentirnos ligados a cualquiera de estas representaciones por muy lejanas que se encuentren en el tiempo. Como manera para dar sentido y tangibilidad a esa energía que emana de nosotros de una forma que no podemos describir, pero que necesitamos real-izar, hacer real, encontramos en la representación externa factibilidad.

En cada época se ha llamado y considerado de una forma u otra, pero en definitiva siempre nos lleva al mismo punto de encuentro. Dentro de nuestra cultura, hasta el siglo XVII los “hombres” poseían un espíritu del que emanaba tal “gracia”, mas la elevación de la razón llevó a conceptos más científicos, entrando en juego la palabra psicología donde antes reinaba la filosofía (Jung, 1988).

Otros pueblos y tradiciones han llamado a este espíritu maná, wakanda u oki, y en nuestro presente solemos referirnos a la misma energía en el trato cotidiano, y a la líbido dentro de ciencias como el psicoanálisis (Haber, 1986). Para Carl Gustav Jung, médico y filósofo, principal detonador de la ciencia y la teoría acerca de lo que hoy llamamos, gracias a él, inconsciente colectivo, sería precisamente el símbolo esa representación externa de lo interno y a priori incognoscible, eso que nos conforma y nos da identidad, pero que se encuentra anclado en nuestras profundidades de una forma tan arcaica que no podemos reconocer conscientemente. Se trata de los arquetipos, como el mismo Jung los ha calificado, posteriormente a que Freud se acercase a tal concepto desde la denominación de “remanentes arcaicos”, pero bajo una teoría sustancialmente distinta.

Una de estas formas de representación ha sido, desde literalmente las cavernas, la representación visual. Como creación humana que es, ha ido evolucionando de igual forma que lo ha hecho nuestra psique y, en consecuencia, nuestra forma de vida y tecnología. Lo que hace no tanto tiempo todavía eran pigmentos elaborados por los propios artistas, hoy se ha convertido en un conjunto de factores matemáticos que dan lugar a lo que llamamos imagen digital.

Donald Kuspit realiza en Arte digital y Videoarte una interesante y hermosa reflexión acerca de cómo el escaso trazo que había dado lugar al Impresionismo en la segunda mitad del siglo XIX se convirtió en poco tiempo en Puntillismo, hasta llegar al píxel con el que contamos hoy en día para producir imagen tanto estática como en movimiento, algo todavía impensable en aquel no tan lejano pasado (Kuspit, 2006).


En realidad, la alta tecnología con la que contamos hoy y de la que nos sentimos tan orgullosos, en cuanto a producción de imagen, fue ya en concepto desarrollada por aquellos postimpresionistas, que supieron hábilmente discernir (evidentemente también llevamos por los últimos descubrimientos científicos de la época, en cuestión de color y óptica) de lo que engañosamente el ojo nos presenta como algo completo, y concebir la imagen completa como un conjunto de puntos minúsculos. He ahí, nuestro tan posmoderno píxel.

Albores de la Edad de Piedra



La importacia de la escritura como frontera entre la Prehistoria y la Historia, está en que sólo a tavés de los testimonios escritos, podemos conocer con certeza acontecimientos, hechos y creencias de aquellas personas que vivieron antes que nosotros.


Al no existir el testimonio escrito, la arqueología se convierte en el único medio para reconstruir los sucesos de la prehistoria, a través del estudio de los restos materiales dejados por los pueblos del pasado: sus zonas de residencia, sus utensilios, así como sus grandes monumentos y sus obras de arte. 

Para su estudio, la Prehistoria se divide en dos periodos que se corresponden con la propia evolución de la humanidad.

Periodo de la Prehistoria 

En este periodo de la Prehistoria, el hombre hacía de piedra gran parte de sus útiles de trabajo, caza y lucha (que luego fabricó de bronce y, finalmente, de hierro, llamándose entonces herramientas).



La Edad de la Piedra se divide en otros subperíodos: Paleolítico (etapa antigua de la piedra) y Neolítico (etapa nueva de la piedra).El uso de la piedra no excluía el de la madera, asta, hueso, marfil, etc., ni siquiera el de algunos metales fáciles de labrar, como el cobre, el oro, la plata y el plomo. Aunque, eso sí, se usaba más la piedra que los demás materiales.




Con la última glaciación se inició el paso del Paleolítico al Neolítico, llamado Mesolítico, periodo en el que comenzó un proceso de degradación desértica. La economía de las colectividades humanas no cambió súbitamente (la base alimenticia siguió centrada en la caza y la pesca), pero la escasez de alimentos mantuvo muy reducidos los grupos humanos.



Culturalmente, fue característico el trabajo del sílex en microlitos. Como innovación técnica apareció el hacha de talón (al principio sin afilar). Debido a la localización de los depósitos de materias primas se inició el trueque y, con él, el transporte en barcas y rastras. Empezaron a utilizarse ornamentos con dibujos no figurativos. También comenzó la domesticación de animales y aparecieron las primeras formas de agricultura y alfarería. Las culturas mesolíticas se extendieron por Europa, Norte de África y Palestina.

La revolución Neolítica consistió en la introducción del cultivo de plantas y de la cría de ganado, consiguiéndose la producción de alimentos, junto con importantes progresos técnicos.